No todos los proyectos comienzan con un diseño nuevo.
En ocasiones hace falta reemplazar una pata deteriorada, recuperar un componente faltante o fabricar una pieza que conserve el lenguaje de un mueble existente.
Podemos estudiar una muestra física, fotografías o medidas para comprender su perfil y evaluar su reproducción.
Cuando disponemos de una pieza original, revisamos sus diámetros, longitud, transiciones y detalles más importantes. También debemos considerar que una pieza antigua puede presentar desgaste, deformaciones o características propias del trabajo artesanal.
Por eso, reproducir una pieza no siempre significa copiar cada irregularidad del original.
Según el encargo, podemos buscar una correspondencia funcional y estética, respetando los detalles importantes para su integración con el conjunto.
En trabajos de restauración o sustitución, también resulta necesario revisar el tipo de madera, el acabado y la forma en que la nueva pieza se unirá a los componentes existentes.
El alcance de la reproducción depende de la información disponible, la complejidad del perfil y el nivel de correspondencia requerido.